Mujer emprendedora
Comunicadora, escritora, mujer espiritual, cantante y pianista son las áreas en las que Cynthia Zúñiga se desenvuelve.
Esas virtudes son producto del arte, la lectura y escribir sus ideas en un diario durante la adolescencia. “De que pequeña era bastante tímida e introvertida, y estas disciplinas me ayudaron a soltarme”, mencionó la entrevistada.
Su primer encuentro con la comunicación fue al estudiar Diseño Gráfico, en 1999. Cursó materias de radio y televisión que le llamaron la atención. Conoció a Josué Morales, comunicador, “fue una especie de mentor en mi carrera. Siempre busqué su consejo”, contó Zúñiga.
Comenzó a trabajar como locutora en distintos programas. Cada día dejaba una frase positiva. “Pensé en lo lindo que era completar mis sueños. Pero existe una responsabilidad. Con un oyente que cambiara su día por estos mensajes era doble mi satisfacción”, añadió.
Otras aspiraciones en la radio y la televisión completando como productora, conductora y colaboradora en diversos medios de comunicación.
Escritora
Cynthia, a los ocho años, le dijo a su papá que quería hacer un cuento para niños. “Hacelo, vos podés”, fue la respuesta de él. El esmero valió la pena, la narración fue aprobada por su padre, Guillermo Zúñiga, autor de varios textos motivacionales. Esto le marcó el futuro de ser escritora. “Él es mi mayor influencia”, explicó.
Su primera publicación fue “Mujeres Águilas”, (2008). Es una agregado, con toque femenino, a una serie de textos de liderazgo que su padre había hecho.
Luego salió “¿Cómo es el amor?” (2010), con temática dirigido a la mujer e inclinado a lo espiritual. Incluye un disco con temas de su autoría y en el que participan distintos artistas de renombre internacional.
El más reciente es “Finanzas para mujeres”. Ella dio a conocer que surgió por la necesidad personal de mejorar su área financiera. “Estudié y recibí cursos administrativos y escribí ese aprendizaje de forma sencilla”, relató Cynthia.
Entre sus últimas labores emprendedoras son talleres son psicológicos y de cómo escribir.
Para emprender con éxito, ella mencionó que pedir el consejo y sabiduría de Dios es fundamental. Además, ser disciplinado y hacer las cosas correctamente, porque ambas desarrollarán el don de la perseverancia y de la ética. También prepararse profesional y académicamente.
Estas últimas las refirió porque uno siempre puede tener ciertas ideas emprendedoras, pero la preparación ayuda a filtrarlas y ejecutarlas, ya que toda propuesta puede ser buena, pero necesita de estructura, lo cual las ciencias pueden hacer.
Por último, indicó que la idea emprendedora puede cambiar su visión cuando esté en curso, porque quizá trascendió su propósito. Entonces, hay que estar anuentes a ello para expandir la visión y objetivos.
Taller
sábado, 28 de septiembre de 2013
sábado, 7 de septiembre de 2013
Introducción
Me
llamo Carlos. La vida me ha llevado por diferentes circunstancias. Dos caminos
son principalmente lo que soy. El primero es la música. Recuerdo que de pequeño
mis papás traían juguetes de Estados Unidos para venderlos. En una ocasión
trajeron unos instrumentos musicales de Disney y yo pasaba todos los días
viéndolos e imaginaba que los ejecutaba enfrente de miles de personas. La que
más me gustó fue la batería. Pasé mucho tiempo tocando mi cuerpo como que
fueran tambores, hasta que un día una maestra del colegio mandó a llamar a mis
padres. Les pidió que me calmaran o hicieran algo de inmediato. Una solución
fue regañarme y pedirme que no fuera “eléctrico”, según ellos, y la otra fue
comprarme una guitarra acústica. Empecé rasgándola pero nunca pude hacer solos.
Un profesor que tuve, Juan Carlos Barrios, exmúsico de Bohemia Suburbana, me
enseñó lo esencial, pero lo más importante fue su conclusión, que yo era
bajista y no guitarrista. Su idea fue exacta. Mi oído era más armónico y
rítmico, y no tan melódico como se hace en la guitarra. Así que trabajé de
pequeño hasta que compré un bajo Washburn. Todo más cobró sentido en ese
momento.
La
segunda característica que me define es la literatura. También de pequeño tuve
un cuaderno verde donde apuntaba “tonterías”, rimas sin sentido, pero para mí
era un trabajo serio. Luego, en la casa se pudo comprar la primera computadora
y todas las noches, sin proponerme algo, comenzaba a escribir. Historias
chuecas y poemas malos era lo que salía. Lo bueno fue darme cuenta de esas
tonterías. Así que empecé un arduo camino a la lectura. Leía hasta 5 o 6 libros
por semana, casi uno diario.
Mis
propósitos en la vida no fueron graduarme de la universidad como todos. No.
Fueron algo más que me identificaran. Para los 25 años ya tenía que tener
grabados dos discos y dos libros terminados, pero con madurez literaria y musical,
según yo. Lo hice. Así que en todos esos tiempos pasé estudiando las carreras
de Letras, de Música y Bajo en una academia. Pero el empeño se concentró en las
otras actividades, principalmente. Largos desvelos me acompañaron.
Posteriormente,
el periodismo se cruzó en mi camino. Trabajé mucho tiempo como corrector de
estilo en un medio de comunicación y la misma gente supo que yo escribía, o que
hacía el intento. Así que una amiga pidió prestados mis libros para poderlos
leer. Le gustaron y me propuso como periodista. Me ofrecieron el trabajo y lo
acepté. Pues, el oficio como redactor me mantiene al tanto de escribir a
diario. Por lo menos la mente está acostumbrada a pensar y soltar las palabras
de una forma automática. Además, este campo es bastante cambiante. Eso me ayuda
en mis ánimos porque no soy un tipo que le gusta estar sentando y esperar que
las cosas pasen. No. Soy de los que prefiere que el clima cambie, el ambiente
sea otro, conocer personas y otros conocimientos.
Juntando
toda esta información muchas veces me pregunto por qué hago lo que hago. Es
decir, por qué no fui comerciante, y ya. O un alguien que trabaja, regresa a su
casa, prende el televisor y repite otro día. No soy así. Después del trabajo
hago algo sobre la música, leo, escribo o lo que sea. Pero no dejo que el
tiempo se apodere de mí sin hacer nada en la vida. Pero, igual, me pregunto por
qué hago todo esto. No encuentro respuesta y creo que jamás lo haré.
Cualquiera
en este campo su sueño en ser famoso.Yo no, no me interesa. Solo quiero
escribir y hacer cuanto concierto pueda. Me interesa que lo escrito o musical
que exprese tenga sentido artístico, en lo más puramente estricto. Tampoco
quiero ser como los muchos artistas del país que viven enterrados en su pasado,
es decir, solo hablan de lo que hicieron hace tantos años. El propósito es
renovarte, evolucionar, ser auténtico y encontrar tu propia voz.
Respecto
al curso no sé qué quisiera aprender. Quizá algo que me ayude más en mi forma
de aprendizaje porque muy pocas veces he dado clases. En realidad creo que soy
malo para enseñar, tal vez me falta ordenar mis ideas y poderlas explicar. En
un futuro no me miro como profesor de nivel primaria, quizá sí a nivel
universitario, que es un área donde creo que puedo expresar más lo que sé y
conozco. Además, les pediré paciencia porque me cuesta entender a profundidad
estos temas. Seguro la pasaremos bien.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)

