Me
llamo Carlos. La vida me ha llevado por diferentes circunstancias. Dos caminos
son principalmente lo que soy. El primero es la música. Recuerdo que de pequeño
mis papás traían juguetes de Estados Unidos para venderlos. En una ocasión
trajeron unos instrumentos musicales de Disney y yo pasaba todos los días
viéndolos e imaginaba que los ejecutaba enfrente de miles de personas. La que
más me gustó fue la batería. Pasé mucho tiempo tocando mi cuerpo como que
fueran tambores, hasta que un día una maestra del colegio mandó a llamar a mis
padres. Les pidió que me calmaran o hicieran algo de inmediato. Una solución
fue regañarme y pedirme que no fuera “eléctrico”, según ellos, y la otra fue
comprarme una guitarra acústica. Empecé rasgándola pero nunca pude hacer solos.
Un profesor que tuve, Juan Carlos Barrios, exmúsico de Bohemia Suburbana, me
enseñó lo esencial, pero lo más importante fue su conclusión, que yo era
bajista y no guitarrista. Su idea fue exacta. Mi oído era más armónico y
rítmico, y no tan melódico como se hace en la guitarra. Así que trabajé de
pequeño hasta que compré un bajo Washburn. Todo más cobró sentido en ese
momento.
La
segunda característica que me define es la literatura. También de pequeño tuve
un cuaderno verde donde apuntaba “tonterías”, rimas sin sentido, pero para mí
era un trabajo serio. Luego, en la casa se pudo comprar la primera computadora
y todas las noches, sin proponerme algo, comenzaba a escribir. Historias
chuecas y poemas malos era lo que salía. Lo bueno fue darme cuenta de esas
tonterías. Así que empecé un arduo camino a la lectura. Leía hasta 5 o 6 libros
por semana, casi uno diario.
Mis
propósitos en la vida no fueron graduarme de la universidad como todos. No.
Fueron algo más que me identificaran. Para los 25 años ya tenía que tener
grabados dos discos y dos libros terminados, pero con madurez literaria y musical,
según yo. Lo hice. Así que en todos esos tiempos pasé estudiando las carreras
de Letras, de Música y Bajo en una academia. Pero el empeño se concentró en las
otras actividades, principalmente. Largos desvelos me acompañaron.
Posteriormente,
el periodismo se cruzó en mi camino. Trabajé mucho tiempo como corrector de
estilo en un medio de comunicación y la misma gente supo que yo escribía, o que
hacía el intento. Así que una amiga pidió prestados mis libros para poderlos
leer. Le gustaron y me propuso como periodista. Me ofrecieron el trabajo y lo
acepté. Pues, el oficio como redactor me mantiene al tanto de escribir a
diario. Por lo menos la mente está acostumbrada a pensar y soltar las palabras
de una forma automática. Además, este campo es bastante cambiante. Eso me ayuda
en mis ánimos porque no soy un tipo que le gusta estar sentando y esperar que
las cosas pasen. No. Soy de los que prefiere que el clima cambie, el ambiente
sea otro, conocer personas y otros conocimientos.
Juntando
toda esta información muchas veces me pregunto por qué hago lo que hago. Es
decir, por qué no fui comerciante, y ya. O un alguien que trabaja, regresa a su
casa, prende el televisor y repite otro día. No soy así. Después del trabajo
hago algo sobre la música, leo, escribo o lo que sea. Pero no dejo que el
tiempo se apodere de mí sin hacer nada en la vida. Pero, igual, me pregunto por
qué hago todo esto. No encuentro respuesta y creo que jamás lo haré.
Cualquiera
en este campo su sueño en ser famoso.Yo no, no me interesa. Solo quiero
escribir y hacer cuanto concierto pueda. Me interesa que lo escrito o musical
que exprese tenga sentido artístico, en lo más puramente estricto. Tampoco
quiero ser como los muchos artistas del país que viven enterrados en su pasado,
es decir, solo hablan de lo que hicieron hace tantos años. El propósito es
renovarte, evolucionar, ser auténtico y encontrar tu propia voz.
Respecto
al curso no sé qué quisiera aprender. Quizá algo que me ayude más en mi forma
de aprendizaje porque muy pocas veces he dado clases. En realidad creo que soy
malo para enseñar, tal vez me falta ordenar mis ideas y poderlas explicar. En
un futuro no me miro como profesor de nivel primaria, quizá sí a nivel
universitario, que es un área donde creo que puedo expresar más lo que sé y
conozco. Además, les pediré paciencia porque me cuesta entender a profundidad
estos temas. Seguro la pasaremos bien.
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