sábado, 7 de septiembre de 2013

Introducción

Me llamo Carlos. La vida me ha llevado por diferentes circunstancias. Dos caminos son principalmente lo que soy. El primero es la música. Recuerdo que de pequeño mis papás traían juguetes de Estados Unidos para venderlos. En una ocasión trajeron unos instrumentos musicales de Disney y yo pasaba todos los días viéndolos e imaginaba que los ejecutaba enfrente de miles de personas. La que más me gustó fue la batería. Pasé mucho tiempo tocando mi cuerpo como que fueran tambores, hasta que un día una maestra del colegio mandó a llamar a mis padres. Les pidió que me calmaran o hicieran algo de inmediato. Una solución fue regañarme y pedirme que no fuera “eléctrico”, según ellos, y la otra fue comprarme una guitarra acústica. Empecé rasgándola pero nunca pude hacer solos. Un profesor que tuve, Juan Carlos Barrios, exmúsico de Bohemia Suburbana, me enseñó lo esencial, pero lo más importante fue su conclusión, que yo era bajista y no guitarrista. Su idea fue exacta. Mi oído era más armónico y rítmico, y no tan melódico como se hace en la guitarra. Así que trabajé de pequeño hasta que compré un bajo Washburn. Todo más cobró sentido en ese momento.

La segunda característica que me define es la literatura. También de pequeño tuve un cuaderno verde donde apuntaba “tonterías”, rimas sin sentido, pero para mí era un trabajo serio. Luego, en la casa se pudo comprar la primera computadora y todas las noches, sin proponerme algo, comenzaba a escribir. Historias chuecas y poemas malos era lo que salía. Lo bueno fue darme cuenta de esas tonterías. Así que empecé un arduo camino a la lectura. Leía hasta 5 o 6 libros por semana, casi uno diario.

Mis propósitos en la vida no fueron graduarme de la universidad como todos. No. Fueron algo más que me identificaran. Para los 25 años ya tenía que tener grabados dos discos y dos libros terminados, pero con madurez literaria y musical, según yo. Lo hice. Así que en todos esos tiempos pasé estudiando las carreras de Letras, de Música y Bajo en una academia. Pero el empeño se concentró en las otras actividades, principalmente. Largos desvelos me acompañaron.

Posteriormente, el periodismo se cruzó en mi camino. Trabajé mucho tiempo como corrector de estilo en un medio de comunicación y la misma gente supo que yo escribía, o que hacía el intento. Así que una amiga pidió prestados mis libros para poderlos leer. Le gustaron y me propuso como periodista. Me ofrecieron el trabajo y lo acepté. Pues, el oficio como redactor me mantiene al tanto de escribir a diario. Por lo menos la mente está acostumbrada a pensar y soltar las palabras de una forma automática. Además, este campo es bastante cambiante. Eso me ayuda en mis ánimos porque no soy un tipo que le gusta estar sentando y esperar que las cosas pasen. No. Soy de los que prefiere que el clima cambie, el ambiente sea otro, conocer personas y otros conocimientos.

Juntando toda esta información muchas veces me pregunto por qué hago lo que hago. Es decir, por qué no fui comerciante, y ya. O un alguien que trabaja, regresa a su casa, prende el televisor y repite otro día. No soy así. Después del trabajo hago algo sobre la música, leo, escribo o lo que sea. Pero no dejo que el tiempo se apodere de mí sin hacer nada en la vida. Pero, igual, me pregunto por qué hago todo esto. No encuentro respuesta y creo que jamás lo haré.

Cualquiera en este campo su sueño en ser famoso.Yo no, no me interesa. Solo quiero escribir y hacer cuanto concierto pueda. Me interesa que lo escrito o musical que exprese tenga sentido artístico, en lo más puramente estricto. Tampoco quiero ser como los muchos artistas del país que viven enterrados en su pasado, es decir, solo hablan de lo que hicieron hace tantos años. El propósito es renovarte, evolucionar, ser auténtico y encontrar tu propia voz.

Respecto al curso no sé qué quisiera aprender. Quizá algo que me ayude más en mi forma de aprendizaje porque muy pocas veces he dado clases. En realidad creo que soy malo para enseñar, tal vez me falta ordenar mis ideas y poderlas explicar. En un futuro no me miro como profesor de nivel primaria, quizá sí a nivel universitario, que es un área donde creo que puedo expresar más lo que sé y conozco. Además, les pediré paciencia porque me cuesta entender a profundidad estos temas. Seguro la pasaremos bien.



1 comentario: